Debido a la crisis la inversión en I+D cayó por primera vez en quince años en 2009 y se estancó en 2010, mientras que la dedicada a innovación ha descendido en 2010 por segundo año consecutivo hasta situarse en los 16.171 millones. Se trata del nivel más bajo desde 2005 y muestra el impacto que la falta de crédito bancario, en primer lugar, y la supresión de ayudas públicas, en segundo, han tenido sobre el tejido empresarial que innova en procesos y productos.
El conjunto de grandes empresas no han bajado, sino que ha subido hasta 1.585 empresas, mientras que en el caso de las pymes, la caída se ha llevado por delante a 5.386 firmas dejando 23.060 empresas.
Según Fernando Cortina, subdirector general de Estadísticas de empresas del INE, “una de cada cuatro empresas de 24 a 49 empleados ha prescindido de la innovación, un porcentaje que se sitúa en el 25% en el caso de las microempresas que tienen entre 10 y 24 empleados”. Uno de los motivos fundamentales del abandono progresivo de las compañías más pequeñas, es la supresión de las ayudas públicas para innovar procedentes de las tres Administraciones, de la Unión Europea y del Programa Marco de Investigación de la UE para el periodo 2007-2013, ya que una gran mayoría no dispone de fondos propios para invertir.
El mayor descenso de subvenciones se ha producido en el caso de las autonomías y municipios. Tan solo dos comunidades autónomas (Madrid y Cataluña) concentran el 60% del gasto en innovación. Esa concentración también se reproduce, aunque en menor medida, en el caso del número de empresas innovadoras. Cataluña y Madrid vuelven a ocupar los dos primeros puestos y entre ambas suman un 33% del total, seguidas de Andalucía y la Comunidad Valenciana.