LAS PYMES Y EL CDTI

25 enero 2016

Según datos de la Subdirección General de Apoyo a la PYME (Ministerio de Industria, Energía y Turismo), en 2015 el 99,88% de las empresas españolas tenían la condición de Pyme, ocupando al 66% de los trabajadores. En particular, las empresas de menor dimensión son las que emplean a un mayor número de trabajadores: las microempresas (menos de 10 trabajadores) y las pequeñas empresas (menos de 50 trabajadores) representaron, respectivamente, el 32,6% y el 18,6% del empleo total.

Es evidente, por tanto, la importancia que en nuestro país tienen las PYMES como motor de la economía y, particularmente, como generadoras de empleo. Pero, no menos conocidas son las grandes dificultades que éstas tienen para acceder a la financiación de sus proyectos empresariales. Las entidades financieras, por mucho que desde el BCE se presione, son todavía muy cautas a la hora de conceder préstamos, requiriéndose, normalmente, de una excelente situación económica de la PYME y/o de la aportación de garantías de difíciles obtención.
Si a esto le unimos el que se trate de un proyecto empresarial basado en la ejecución de actividades de I+D+i, siempre de tanta incertidumbre, las dificultades se agrandan de forma importante.

El CDTI, actualmente el principal organismo financiador de la I+D+i en nuestro país, es consciente de esta situación, dedicando especial atención al sector de las PYMES, pero ha de tenerse en cuenta que se encuentra también condicionado por la viabilidad o solvencia de sus propias Cuentas. Sobre todo en los primeros años de crisis, el número de impagos (devolución de préstamos) creció enormemente, por lo que hubo de tomar mayores medidas preventivas, principalmente en lo que se refiere a un más exhaustivo análisis de las cuentas de los solicitantes y a la petición de garantías (fundamentalmente avales bancarios) en mayores ocasiones de lo que venía siendo habitual.

Este tipo de medidas recayó sobre todo en las PYMES, dónde, obviamente, el número de impagos había sido mayor, perjudicando el acceso a la financiación de la I+D+i de muchas de ellas, a las que se le terminaba solicitando garantías en forma de avales, en muchas ocasiones por el 100% de la financiación, lo que las terminaba abocando, de nuevo, a las entidades financieras.

Esta situación ha mejorado durante 2015, pero todavía el listón económico-financiero se encuentra muy alto y son muchas las PYMES que se encuentran con esta barrera tras el análisis de sus Estados Financieros por parte del CDTI, produciéndose un círculo vicioso del cual resulta muy difícil salir: “el CDTI está dispuesto a prestarme dinero y que me beneficie de otros incentivos (como los fiscales, en forma de deducciones fiscales por I+D+i) pero me pide avales bancarios que las entidades financieras no están dispuestos a darme”
Esperemos que esta situación vaya cambiando poco a poco, ya que sobre todo para las microempresas (menos de 10 trabajadores) y pequeñas empresas (menos de 50 trabajadores) hoy por hoy puede ser una barrera insalvable, por mucho que su proyecto tecnológico pueda ser de gran interés y novedad.