El futuro del TNR de las ayudas CDTI

10 diciembre 2015

Sin duda alguna, en un escenario de tipos de interés en mínimos históricos, los Informes Motivados del CDTI (vinculantes para Hacienda) y el tramo no reembolsable (TNR) integrado en la financiación de la línea de Proyectos de I+D, procedente de los excedentes del antiguo Fondo Tecnológico, cobran un mayor atractivo que la propia financiación en forma de préstamo, aún cuando éste se encuentre en el euribor, sea de carácter fijo y cuente con un plazo de 10 años que incluye 3 de carencia.

Ahora bien, el Fondo Tecnológico se agotará no muy tarde. De hecho, acaba de ocurrir en las Comunidades de Aragón, Navarra, País Vasco y Baleares, dónde, en consecuencia, el tramo no reembolsable se reduce del 20% actual al 5% (10% si se trata de una Pyme).

Esta rebaja es sustancial si se considera que, a todos los efectos, el TNR es una subvención, pues se trata de la parte de la financiación que no hay que devolver, de ahí su propio nombre “tramo (del préstamo) no reembolsable”. Veamos un ejemplo:

Para una empresa no Pyme con un proyecto de 400.000 euros que obtiene una financiación del 75%, el TNR pasaría de 60.000 a 15.000 euros.

Considerado en términos de flujo de caja, dónde no entrarían las deducciones fiscales I+D, esta disminución puede suponer para algunas empresas la inviabilidad de una contratación externa, por ejemplo de un Centro Tecnológico de I+D o una Universidad, ya que es frecuente que los presupuestos de gastos de los departamentos técnicos se encuentren fuertemente condicionados por el área financiera, normalmente ajena a los beneficios que la I+D puede reportar, sobre todo teniendo en cuenta que éstos suelen situarse en el medio-largo plazo.

En este punto, y teniendo en cuenta las próximas elecciones, es de esperar que el CDTI, independientemente del color del partido o partidos que entren a formar parte del nuevo gobierno, realice una revisión de las condiciones generales de su línea de financiación para proyectos de I+D, buscando refortalecerla para hacerla más coherente con las necesidades actuales de la industria española.

Por Juan Carlos Serrano Granados